Te contamos el orden de trabajo que seguimos para cada pieza: desde la elección de la escena y la grabación de campo hasta la mezcla final y las notas de uso que acompañan cada publicación.
Desde la primera escucha hasta la mezcla final, cada encargo sigue un recorrido claro. Te cuento en qué consiste cada etapa, cuánto puede tomar y qué necesito de tu parte para que el resultado se ajuste a tu rutina de descanso.
Empezamos con una conversación breve sobre tu situación: qué te desvela, si prefieres sonidos naturales o capas sintéticas, y en qué momento de la noche piensas usar el audio. Con eso defino el rumbo de la pieza.
Elegimos el paisaje sonoro base: una tormenta lejana, un bosque húmedo o una costa en calma. Sobre esa escena decido si añado frecuencias graves, pulsos bináurales suaves o simplemente dejo que la grabación respire sola.
Compongo la pieza pensando en ciclos de sueño, no en canciones. Ajusto el volumen de cada capa, elimino picos bruscos y defino una duración recomendada que pueda repetirse en bucle sin que se note la transición.
Te envío una muestra para que la escuches en tu habitación, con tus auriculares o altavoz habitual. Me cuentas si algo te distrae, si el volumen general funciona o si prefieres más presencia de lluvia o de viento.
Con tus comentarios hago los ajustes finos y entrego el archivo en la calidad que necesites. Incluyo una nota breve con la intención de la pieza y sugerencias de uso según tu rutina. Si más adelante quieres variaciones, el punto de partida queda documentado.
Escribinos por cualquier duda sobre las pistas, la reproducción en bucle o la descarga de los paisajes sonoros. Respondemos en horario de tarde y noche, cuando el resto del día ya se apagó.